sábado, 5 de octubre de 2019
martes, 12 de junio de 2018
WANDJINA
lunes, 13 de febrero de 2012
LA MUERTE DEL DIOS SOLAR
La muerte y resurrección del Dios Solar en el entorno del Equinoccio de Primavera son aspectos tan difundidos como el de su nacimiento en el Solsticio. En esa época se recordaba la muerte de Osiris, a quien se le representaba sobre un círculo con los brazos extendidos en clara relación con los 4 elementos: pies en Cáncer (Agua), cabeza en Capricornio (Tierra), brazos en Aries (Fuego) y Libra (Aire). El hombre así representado es el hombre completo, aquel que integra en su esencia los 4 elementos, el súper-hombre. No había en dicha representación ninguna connotación de dolor, sino más bien el símbolo del triunfo y su actitud de brazos abiertos, la de otorgar bendiciones.
Tammuz en Siria y Babilonia, Mithra en Persia, Dionisio en Grecia, y otros más, eran igualmente llorados en su muerte en la misma fecha.
Es igualmente interesante señalar que el período que precede a la muerte en el Equinoccio –la Cuaresma-, en el que se imponía el ayuno, es una figura instituida en todas esas mismas civilizaciones anteriores al Cristianismo, en las que se veneraba a un Dios Solar: Egipto, México, Persia, Asiria y otras.
sábado, 11 de febrero de 2012
LOS DIOSES SOLARES
La historia del Dios Sol contenida en casi todas las religiones anteriores al cristianismo es básicamente la siguiente: su vida queda enmarcada dentro de los 6 primeros meses del año solar, quedando los 6 restantes dedicados a la protección general. Su nacimiento se produce siempre en el Solsticio de Invierno, en la madrugada del día 25 de diciembre, cuando el signo de Virgo asciende en el horizonte (ascendente horoscópico), por lo que nace siempre de una virgen que ya lo era antes del parto y permanece inmutable después de él.
El Dios Sol viene a la vida débil, como un niño, en los días más cortos del año y cuando las tinieblas de la noche amenazan su tierna infancia. El dominio de las tinieblas supera al suyo en los primeros días, pero aún así consigue vencer todos los peligros y su reino de luz va ganando espacio progresivamente hasta que llegado el Equinoccio de la Primavera, lo que supone la igualdad de las horas de luz y de tinieblas, traspasa, cruza (la crucifixión) la barrera y comienza el dominio del reino de la luz, elevándose cada vez más, triunfante y glorioso –asciende a los cielos- y maduran el grano y el racimo con su substancia, que después entrega a sus adoradores. El Dios Solar nace siempre en el Solsticio de Invierno –posición fija del Sol- y muere en el Equinoccio de Primavera –fecha variable, pues depende de la posición relativa del Sol y de la Luna-, aspecto éste impropio si se tratase de fijar un hecho histórico; muy natural, sin embargo, si se pretende localizar un acontecimiento solar que nada tiene que ver con la historia del hombre. Tales sucesos están repetidos en la vida de varios dioses solares que precedieron a Cristo. Y, al igual que a María, se le reconocía por ejemplo a Isis ser en Egipto: Reina del Cielo, Madre de Dios o Nuestra Señora Inmaculada, y se le representaba de pie sobre media luna, coronada de estrellas y amamantando a su hijo Horus. Esta misma estampa se repite con Devaki y su hijo Krisna, y con Ishtar de Babilonia y su hijo Tammuz.
Mitra, Horus, Krisna, Tammuz, Zaratustra y otros más tuvieron al igual que Jesús, un nacimiento divino. Entre los pueblos influidos por la cultura céltica, actualmente se encienden hogueras el 25 de diciembre en honor a Cristo, pero, con anterioridad, los celtas ya lo hacían en honor a Baal, el Dios Sol, y en la misma fecha.
El mundo cristiano ha hecho, por su parte, ciertas incorporaciones simbólicas a su doctrina, que se enmarcan claramente en el concepto solar de la Emanación Crística. Merece la pena destacar la situación cronológica de la festividad de la Candelaria –día 2 de febrero- exactamente dispuesta en el punto medio entre el Solsticio y el Equinoccio y cuya celebración consistía –hoy no tanto- en encender lámparas con una clara intención simbólica de apoyo al triunfo de la Luz. En ese momento, el triunfo de la Luz es, más que una promesa, una realidad temprana.
Seguidamente, el comienzo de la Cuaresma, con la imposición de una dieta estricta, trata igualmente de debilitar el cuerpo (cuerpo = pasiones = tinieblas) favoreciendo el triunfo de la espiritualidad.
viernes, 13 de enero de 2012
LA LUNA…
En la mitología china, la Luna, en vez de ser una deidad viviente es el lugar donde viven los inmortales y las hadas.

