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sábado, 8 de noviembre de 2014

SONETO 6

   Umbrío por la pena, casi bruno,

porque la pena tizna cuando estalla,

donde yo no me hallo no se hallaMiguel Hernández

hombre más apenado que ninguno.

   Sobre la pena duermo solo y uno,

pena es mi paz y pena mi batalla,

perro que ni me deja ni se calla,

siempre a su dueño fiel, pero importuno.

   Cardos y penas llevo por corona,

cardos y penas siembran sus leopardos

y no me dejan bueno hueso alguno.

   No podrá con la pena mi persona

rodeada de penas y de cardos:

¡cuánto penar para morirse uno!

Miguel Hernández

miércoles, 1 de octubre de 2014

LA ATALAYA DEL OESTE

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En el Oeste se encuentra el prodigio,

más allá del borde del mundo

donde el mar plateado

se derrama en el crepúsculo.clip_image003

Aquí el alma se ve a sí misma

en las profundidades del agua oscura,

un lugar de reflexión y

Paternidad. Los delfines juegan

con las hojas otoñales,

siguiendo a la marea menguante.

clip_image001Elizabeth Barrette

jueves, 6 de junio de 2013

A UNA MUJER PEQUEÑA

    Mi juguete, mi sal, mi niñería,

dulce muñeca mía,

dad atención a cuatro desvaríos

y sed sujeto de los versos míos;

pero sois tan nonada, que os prometo

que aún no sé si llegáis a ser sujeto.

     Dicen que un tiempo tan cobarde anduve,

que por vos muerto estuve,

y yo digo de mí, que, si os quería,

por poquísima cosa me moría;fig3-mujeritalicahollar

pero sé, que aunque me he visto loco,

que cuando os quise a vos, quise muy poco.

     La alma un tiempo os di; que da, señora

la alma quien adora;

pero hallábase en vos tan apretada,

que os la quité por verla maltratada,

y aún le dura el temor, y dice y piensa

que si no estuvo en pena, estuvo presa.

     Calabozo de la alma, y tan estrecho,

fue vuestro breve pecho,

que desde aquí mi sufrimiento admiro

y del vuestro me espanto, cuando miro

que aún vos tenéis la alma de rodillas,

si no es que entre las almas hay almillas.

     A cualquiera persona que es pequeña,

¡oh linda, medio dueña!,

por el refrán le dicen castellano

que desde el codo llega hasta la mano;fig4-mujernobleespanolahollar

mas en vuestra medida el refrán peca,

que no llegáis del codo a la muñeca.

     Para un juego de títeres sois dama,

que no para la cama,

pues una vez que la merced me hicisteis,

cuando menos, pensaba que os perdisteis;

y dos horas después, envuelta en risa,

en un pliegue os hallé de la camisa.

     Dama del ajedrez, dama de cera,

dama de faltriquera,

si queréis ver ocultas vuestras faltas,

dejad de acompañar mujeres altas;

que malográis así vuestros deseos,

porque fuerais enana entre pigmeos.

     Pero quiero dejaros, mi confite,

mi dedo margarite,

mi diamante, mi aljófar, mi rocío,

pues será no meteros, desvarío;

que es una pulga poco más pequeña,

y, si es que pica, dígalo una dueña.

Francisco de Quevedo

miércoles, 5 de septiembre de 2012

RECUERDO…

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Recuerdo mi corazón partir

en pos de infantiles risas.

Recuerdo llorar en la brisa

y su dulzura al devolverme el sentir

el rumor del mar entre el centeno

el vuelo de mis brazos abiertos

el paso de los seres pequeños

el descanso entre las nubes del cielo.

Recuerdo bailar por el mundo

y porque feliz siguiera su rumbo

donde acaban los cuentos de hadas

y empieza la voluntad del alma.

Pablo Macías

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Que sepas, Pablo, que se echa de menos tu talento, pasión y ternura por estas redes…

domingo, 4 de marzo de 2012

MADURAS PARA LA COSECHA

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La suave brisa agita un millar de flores

bajo un cielo turquesa. Los  pájaros cantan.clip_image003[4]

Las madres muestran las mariposas a sus hijos.

La magia se pliega en capas de ensueño,clip_image004[4]

fáciles como oleadas de calor en el horizonte,

maduras como el maíz para la cosecha.

ELIZABETH BARRETTE

jueves, 1 de marzo de 2012

A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ

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Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase una peje espada mal barbado;
era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.
Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
los doce tribus de narices era;
érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.
Quevedo
quevedo

sábado, 13 de noviembre de 2010

UNA MILLA MÁS

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Me criaron en la creencia

de que Dios es Amor.

Pero como va a ser amor,

cuando ha hecho a los hombres

tan inteligentes como para ir a la Luna,

pero tan estúpidos como para no comprender

que no hay nada eterno.

Tienen que aprenderlo una y otra vez.

Una milla más, solo una milla más.

Y un día soñé que te encontraba;

la ilusión convertida en materia,

tus ojos me miraron y vieron

a la persona que deseo ser.

Y después de tantas dudas y tantos temores,

después de tantas preguntas sin respuesta

y sueños sin materia,

me encamino a casa.

Una milla más, solamente una milla más.

Y allí estabas tú.

Desconozco el autor

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