martes, 28 de febrero de 2012

EL AGUA Y EL AIRE

clip_image001 Para los alquimistas simboliza la limpieza y la purificación y es un elemento fluido en el que, por inmersión, se limpian los metales de toda impureza. Una figura triangular sostenida sobre uno de sus vértices sería su símbolo.

Para los simbolistas tiene significado receptivo y femenino.

Agua = Principio de vida en todas las civilizaciones y culturas.

Bautismo = Renacimiento del "hombre nuevo" y el olvido del "hombre viejo".

La representación iconográfica más representativa es aquella en que la figura de una ondina aparece entre delfines que la guían.

Para los astrólogos se halla relacionada con la triplicidad zodiacal compuesta por los signos Cáncer, Escorpio y Piscis. Simboliza el sentimiento y lo emocional.

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clip_image003 Para los alquimistas significaba la experimentación y sus efectos, lo representaban frecuentemente por la figura de un triángulo, cuyo vértice mínimo señala la dirección de las alturas.

Para los simbolistas era el detentador de todo lo creativo y dinámico, siempre en continua acción. Lo asociaban al "Neuma", soplo o espíritu vital, en cuyo caso constituiría el "Logos", el "Verbo" o la palabra.

Iconográficamente aparece representado por la figura de un efebo que sostiene un pañuelo en sus manos, el cual se mueve con el viento.

Para los astrólogos se halla relacionado con los signos del Zodíaco Géminis, Libra y Acuario, y simbolizaría lo reflexivo, lo juicioso y lo creativo.

Antes, el Viento = Elemento invencible y hostil, que ocultaba espíritus invisibles.

Ahora, el Viento = Libertad, alejamiento de lo desagradable.

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sábado, 25 de febrero de 2012

LA LUNA Y LA TIERRA

clip_image002 Para los griegos la Luna, estaba personificada por SELENE y se le concedía la cualidad de divina.

Los romanos la tenían por una diosa secundaria a la cual se le erigió un templo en el monte Aventino.

Desde el más antiguo de los ancestros, se relacionaba a la Luna con las mareas y su influencia se extendía a la tierra, al desarrollo y crecimiento de las plantas, y a la fecundidad y el ciclo fisiológico de la mujer (el periodo, vaya) y, así, descomponía formas y las creaba.clip_image004

Los alquimistas tenían a la Luna como detentadora de principios mudables, vaporosos e inconstantes y le asignaban como metal, la plata.

Los chinos la relacionaban con el transcurso del tiempo, hasta tal punto que la consideraban la base de su calendario.

La Luna simboliza el mundo anímico y su zona recóndita del inconsciente, en la cual se asientan los instintos primarios, la pasión incontrolada y los innumerables secretos no confesados. Otros pueblos de la antigüedad, suponían que la Luna ejercía una acción maléfica sobre las mujeres, las cuales tenían prohibido su contemplación continuada.

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clip_image006 Para los alquimistas simbolizaba (la Tierra) la consecución perfecta de un objetivo cuyos componentes innatos serían lo pacífico y lo sublime; una figura triangular con el vértice menor hacia abajo, seccionado por una recta mínima, sería su símbolo.

Los simbolistas afirman que es el elemento constitutivo por antonomasia, del estado sólido de la materia.

La psicología lo asocia a la receptividad y a lo femenino, por lo que se trataría de un principio pasivo y receptivo.clip_image007

Los hebreos hablan de "Tierra Prometida" y, según el Antiguo Testamento, constituye el don de su dios, Jehová a los que se mantuvieren puros y creyeran en Él.

La representación iconográfica más usual es aquella en que aparece una mujer, de aspecto joven, unas veces y vetusta (mayor), otras, rodeada de animales, vegetación y, en ocasiones no falta, también, la figura de un niño o adolescente.

Esta composición simboliza la figura dual que los antiguos "humanes" prehistóricos conocían como "Gran Madre".

Para los astrólogos se halla relacionada con los signos llamados "de Tierra", es decir con Tauro, Virgo y Capricornio. Simboliza el realismo y lo práctico.

viernes, 24 de febrero de 2012

JÚPITER

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           Júpiter  representa el Poder Ejecutivo. A mitad de camino entre lo divino y lo humano, Júpiter nos induce a actuar, a movernos pase lo que pase, corriendo el riesgo de equivocarnos al maniobrar.
            Júpiter es el generador de los deseos; es el que planta en nosotros la semilla de las emociones, esas emociones que movilizarán a la criatura humana y la impulsarán a correr en pos de un deseo. Si Júpiter no existiera, la Humanidad permanecería contemplando lo Eterno, dejándose mecer por la música de las esferas, pero sin entrar en el circuito de las experiencias, de modo que la tarea colonizadora del Universo no sería llevada a cabo.
            Cuando en un tema personal Júpiter se encuentra en posición fuerte y bien aspectado, sobre todo si es iluminado con un aspecto del Sol, es señal de que la persona se verá agitada por los deseos y será manantial de vida, fuente de situaciones. En la mitología vemos como Júpiter/Zeus engendra hijos por doquier. Se los “hace” a las diosas, a las heroínas, a las ninfas, a las mortales y se transforma en rayo, en toro, en lluvia de oro, con tal de conseguirlas. Júpiter es la fecundidad y esté donde esté genera vida.clip_image003
            Cuando Júpiter está apagado, vacío de aspectos, sin recibir la luz del Sol, nos da el perfil de una persona timorata, pobre en deseos, temerosa ante cualquier iniciativa prefiriendo inhibirse antes de correr el riesgo de equivocarse.
            Júpiter es el gran constructor de la sociedad, en lo bueno y en lo malo.
Cuando Júpiter está en buenas relaciones con Saturno, actúa de acuerdo con las leyes y reglamentos que éste ha decretado. Pero cuando forma malos aspectos con el legislador Saturno, actuará a la contra, fuera de la ley, fuera de los cauces establecidos, dando lugar al perfil del rebelde, del opositor; del que, en cualquier situación, está en la contra.
Hablar de Júpiter es hablar de poder e indica que la persona será poderosa en los asuntos relacionados con el signo sobre el cual el planeta se encuentra.
En signos de Fuego, Júpiter dará Poder Espiritual, llevando a la persona a convertirse en un gurú, en un guía, en alguien que señala a la sociedad el camino.
En signos de Agua, dará un Poder Emotivo, comunicando a la persona la posibilidad de conseguir lo que desea, por las buenas o por las malas (con aspectos positivos o negativos). Será el seductor, el experto en la manipulación de los sentimientos, el que suscita grandes emociones en los que se acercan a su esfera.
En signos de Aire, dará un Poder Intelectual y hará que el individuo se imponga por sus ideas, buenas o malas. Será el filósofo de combate, el ideólogo abanderado, cuyo poder de convicción es enorme.
En signos de Tierra, dará al hombre que triunfa en las realizaciones prácticas, en los negocios, en los asuntos de dinero. Los malos aspectos pueden llevar al individuo a la ruina material, pero no importa, lo superará, reedificará su fortuna y como acabará aprendiendo de sus errores, terminará en la opulencia.
Los atributos de Júpiter se llaman: Alegría, Optimismo, Buen Humor, Bondad, Generosidad, Jovialidad, etc., y lo negativo proviene del exceso de esas virtudes. En el Zodíaco es el regente de Sagitario y Piscis. A través de Sagitario canaliza el Pensamiento Divino y lo sitúa allí donde debe estar. A través de Piscis controla las emociones y deseos que exterioriza el individuo.
Esta tarea la realiza estando en uno u otro signo, pero cuando no está en ellos, puede surgir lo que de negativo tengan ambos signos.

martes, 21 de febrero de 2012

CONSEJOS PARA DESARROLLAR LA INTUICIÓN

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1. Debemos esforzarnos en oír y observar lo desacostumbrado. Ser conscientes que hay un mundo más allá del que vivimos. Hay que oír sonidos, percibir mensajes y hechos insólitos que antes no considerábamos.

2. Debemos ser más conscientes con nuestro cuerpo. En ocasiones los hechos intuitivos se manifiestan a través de una dolencia, una molestia, un mal humor sin motivos aparentes. Es una forma de la intuición de contactar con nosotros para evitar que hagamos cierta acción, asistamos a un encuentro determinado, emprendamos un viaje…

3. La intuición, como el instinto –aunque diferentes-, también tiene como objetivo la supervivencia del cuerpo en que se encuentra, y por tanto nos advierte de los peligros.

4. Es conveniente analizar nuestros sueños, hacer un seguimiento de ellos. La intuición se manifiesta, en ocasiones, a través del mundo onírico.

5. Por la mañana, cuando nos despertamos, tenemos que hacer un clip_image003acto de intención repitiéndose: “Intuición, te escucho”.

6. A lo largo del día, antes de realizar una acción determinada, debemos “escuchar” a la intuición. Debemos demandar a la parte derecha de nuestro cerebro que se manifieste a través de la intuición.

7. Emprendamos un diario personal escrito. Anotemos los éxitos y fracasos de nuestra relación con la intuición. Es muy importante anotar también las circunstancias que han envuelto el éxito o el fracaso ya que pueden ayudarnos en otras ocasiones (un pinchazo en el riñón, un dolor de cabeza, un ruido extraño, la impresión de haber oído o pensado algo anormal, etc.)

8. Debemos sintonizar con las señales interiores, tanto físicas como mentales. Por ejemplo, una aceleración de los latidos del corazón, un recuerdo lejano y ajeno a los acontecimientos que vivimos.

9. Debemos considerar a la intuición como un compañero cotidiano, y depositar nuestra confianza en ella. Si no confiamos en la intuición difícilmente se hará visible.

10. Inicialmente utilizaremos la intuición en decisiones menores para tener la sensación creciente de que está fluyendo y actuando de la forma adecuada.

sábado, 18 de febrero de 2012

EL NOMBRE DE JEHOVÁ

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El nombre de Jehová está formado por 4 letras hebraicas: Yod-He-Vav-He, y no solamente es el nombre de una divinidad, sino que expresa una ley cósmica que todos debemos respetar si queremos que las cosas nos funcionen.

            El Yod representa las semillas, sin las cuales nada puede crecer y desarrollarse. El He representa la tierra en la que las semillas deben enraizarse. El Vav representa el funcionamiento de lo plantado. Y el segundo He representa el futuro. El nombre nos dice algo que los campesinos entienden perfectamente, que para obtener el fruto es preciso plantar el árbol y esperar a que florezca. Pero este enunciado tan simple no suele ser entendido por el hombre en su comportamiento ordinario y muchos son los que esperan el fruto sin haber plantado aquello que debe darlo, o quieren obtenerlo sin esperar a que el tiempo realice su obra. Los que así proceden actúan como si no supieran pronunciar el nombre de Jehová; se comen las letras al saltarse las etapas. O bien no pronuncian el Yod, es decir, no plantan las semillas; o no pronuncian el He, es decir, abandonan el proyecto después de haberlo plantado y cultivado. No se trata, pues, de poder pronunciar un nombre, que esto está al alcance de todos, sino que en el proceder diario no se respetan las leyes que este nombre encierra. Este nombre debe ser pronunciado, no con la boca, sino con la actitud en la vida ordinaria.

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jueves, 16 de febrero de 2012

EL 7

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La esencia del número 7 la encontramos en el interior del ser. Es una vibración numeral que emana del alma. En la Biblia se define como la “naturaleza humana”. Esto es así porque podemos afirmar sin ruborizarnos que el 7 es el número que comunica al plano Divino con el plano Humano. Es el número de la filosofía y el conocimiento, el de la percepción extrasensorial, el misticismo y la investigación. Desarrolla y potencia su energía gracias a la comunicación que mantiene con lo que Hermes Trismegisto definía la polaridad (lo que es arriba es abajo y lo que es abajo es arriba). Algo que queda claro en la grafía geométrica del número. La línea horizontal emana de “arriba”, y la línea diagonal cruza el plano por el diámetro de la circunferencia llegando a conectar con el vértice opuesto. El aspecto más sobresaliente de esta vibración es la capacidad de reflexión, la discreción y el análisis que puede hacer de las dos partes de una misma concepción, dado su carácter de enlace entre el interior y el exterior, entendiendo como interior los dos planos espirituales (dios-alma), y como exterior los dos planos humanos (mente-físico). Es una vibración que puede darnos altibajos en la concepción de nuestros ideales, pero siempre resurgirá de sus propias cenizas y con mayor fuerza cuanto más largo haya sido el peregrinar por el desierto. En ocasiones estos periodos de aislamiento pueden ser necesarios para reconsiderar las ideas, limpiar la mente y volver a empezar.

El tarot nos refleja perfectamente estos comienzos, pues la carta número 7 es precisamente la que simboliza el Carro. Un carro que trae nuevos conocimientos, nuevas energías para proseguir el camino. El 7 se alimenta de realidades, ya sean estas tangibles o metafísicas, descartando en todo momento lo superficial. A nivel práctico podemos definir los aspectos positivos del 7 como: el silencio, la sabiduría, la búsqueda del yo interior, el estudio y la espiritualidad.

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martes, 14 de febrero de 2012