sábado, 8 de noviembre de 2014

SONETO 6

   Umbrío por la pena, casi bruno,

porque la pena tizna cuando estalla,

donde yo no me hallo no se hallaMiguel Hernández

hombre más apenado que ninguno.

   Sobre la pena duermo solo y uno,

pena es mi paz y pena mi batalla,

perro que ni me deja ni se calla,

siempre a su dueño fiel, pero importuno.

   Cardos y penas llevo por corona,

cardos y penas siembran sus leopardos

y no me dejan bueno hueso alguno.

   No podrá con la pena mi persona

rodeada de penas y de cardos:

¡cuánto penar para morirse uno!

Miguel Hernández