sábado, 18 de febrero de 2012

EL NOMBRE DE JEHOVÁ

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El nombre de Jehová está formado por 4 letras hebraicas: Yod-He-Vav-He, y no solamente es el nombre de una divinidad, sino que expresa una ley cósmica que todos debemos respetar si queremos que las cosas nos funcionen.

            El Yod representa las semillas, sin las cuales nada puede crecer y desarrollarse. El He representa la tierra en la que las semillas deben enraizarse. El Vav representa el funcionamiento de lo plantado. Y el segundo He representa el futuro. El nombre nos dice algo que los campesinos entienden perfectamente, que para obtener el fruto es preciso plantar el árbol y esperar a que florezca. Pero este enunciado tan simple no suele ser entendido por el hombre en su comportamiento ordinario y muchos son los que esperan el fruto sin haber plantado aquello que debe darlo, o quieren obtenerlo sin esperar a que el tiempo realice su obra. Los que así proceden actúan como si no supieran pronunciar el nombre de Jehová; se comen las letras al saltarse las etapas. O bien no pronuncian el Yod, es decir, no plantan las semillas; o no pronuncian el He, es decir, abandonan el proyecto después de haberlo plantado y cultivado. No se trata, pues, de poder pronunciar un nombre, que esto está al alcance de todos, sino que en el proceder diario no se respetan las leyes que este nombre encierra. Este nombre debe ser pronunciado, no con la boca, sino con la actitud en la vida ordinaria.

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