sábado, 25 de febrero de 2012

LA LUNA Y LA TIERRA

clip_image002 Para los griegos la Luna, estaba personificada por SELENE y se le concedía la cualidad de divina.

Los romanos la tenían por una diosa secundaria a la cual se le erigió un templo en el monte Aventino.

Desde el más antiguo de los ancestros, se relacionaba a la Luna con las mareas y su influencia se extendía a la tierra, al desarrollo y crecimiento de las plantas, y a la fecundidad y el ciclo fisiológico de la mujer (el periodo, vaya) y, así, descomponía formas y las creaba.clip_image004

Los alquimistas tenían a la Luna como detentadora de principios mudables, vaporosos e inconstantes y le asignaban como metal, la plata.

Los chinos la relacionaban con el transcurso del tiempo, hasta tal punto que la consideraban la base de su calendario.

La Luna simboliza el mundo anímico y su zona recóndita del inconsciente, en la cual se asientan los instintos primarios, la pasión incontrolada y los innumerables secretos no confesados. Otros pueblos de la antigüedad, suponían que la Luna ejercía una acción maléfica sobre las mujeres, las cuales tenían prohibido su contemplación continuada.

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clip_image006 Para los alquimistas simbolizaba (la Tierra) la consecución perfecta de un objetivo cuyos componentes innatos serían lo pacífico y lo sublime; una figura triangular con el vértice menor hacia abajo, seccionado por una recta mínima, sería su símbolo.

Los simbolistas afirman que es el elemento constitutivo por antonomasia, del estado sólido de la materia.

La psicología lo asocia a la receptividad y a lo femenino, por lo que se trataría de un principio pasivo y receptivo.clip_image007

Los hebreos hablan de "Tierra Prometida" y, según el Antiguo Testamento, constituye el don de su dios, Jehová a los que se mantuvieren puros y creyeran en Él.

La representación iconográfica más usual es aquella en que aparece una mujer, de aspecto joven, unas veces y vetusta (mayor), otras, rodeada de animales, vegetación y, en ocasiones no falta, también, la figura de un niño o adolescente.

Esta composición simboliza la figura dual que los antiguos "humanes" prehistóricos conocían como "Gran Madre".

Para los astrólogos se halla relacionada con los signos llamados "de Tierra", es decir con Tauro, Virgo y Capricornio. Simboliza el realismo y lo práctico.