jueves, 16 de febrero de 2012

EL 7

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La esencia del número 7 la encontramos en el interior del ser. Es una vibración numeral que emana del alma. En la Biblia se define como la “naturaleza humana”. Esto es así porque podemos afirmar sin ruborizarnos que el 7 es el número que comunica al plano Divino con el plano Humano. Es el número de la filosofía y el conocimiento, el de la percepción extrasensorial, el misticismo y la investigación. Desarrolla y potencia su energía gracias a la comunicación que mantiene con lo que Hermes Trismegisto definía la polaridad (lo que es arriba es abajo y lo que es abajo es arriba). Algo que queda claro en la grafía geométrica del número. La línea horizontal emana de “arriba”, y la línea diagonal cruza el plano por el diámetro de la circunferencia llegando a conectar con el vértice opuesto. El aspecto más sobresaliente de esta vibración es la capacidad de reflexión, la discreción y el análisis que puede hacer de las dos partes de una misma concepción, dado su carácter de enlace entre el interior y el exterior, entendiendo como interior los dos planos espirituales (dios-alma), y como exterior los dos planos humanos (mente-físico). Es una vibración que puede darnos altibajos en la concepción de nuestros ideales, pero siempre resurgirá de sus propias cenizas y con mayor fuerza cuanto más largo haya sido el peregrinar por el desierto. En ocasiones estos periodos de aislamiento pueden ser necesarios para reconsiderar las ideas, limpiar la mente y volver a empezar.

El tarot nos refleja perfectamente estos comienzos, pues la carta número 7 es precisamente la que simboliza el Carro. Un carro que trae nuevos conocimientos, nuevas energías para proseguir el camino. El 7 se alimenta de realidades, ya sean estas tangibles o metafísicas, descartando en todo momento lo superficial. A nivel práctico podemos definir los aspectos positivos del 7 como: el silencio, la sabiduría, la búsqueda del yo interior, el estudio y la espiritualidad.

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